{"id":12546,"date":"2026-05-09T08:34:27","date_gmt":"2026-05-09T15:34:27","guid":{"rendered":"https:\/\/periodistas2027.com\/?p=12546"},"modified":"2026-05-09T08:34:27","modified_gmt":"2026-05-09T15:34:27","slug":"la-historia-del-chernobil-mexicano-el-mayor-desastre-radiologico-con-cobalto-60-que-empezo-en-juarez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/proyectoz.com.mx\/index.php\/2026\/05\/09\/la-historia-del-chernobil-mexicano-el-mayor-desastre-radiologico-con-cobalto-60-que-empezo-en-juarez\/","title":{"rendered":"La historia del \u2018Chern\u00f3bil mexicano\u2019, el mayor desastre radiol\u00f3gico con Cobalto-60 que empez\u00f3 en Ju\u00e1rez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Brenda Nairobi Aguilar<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El accidente de Cobalto-60 en Ciudad Ju\u00e1rez, conocido como el \u2018Chern\u00f3bil a la mexicana\u2019, fue uno de los episodios m\u00e1s graves de contaminaci\u00f3n radiactiva en Am\u00e9rica Latina<\/h4>\n\n\n\n<div style=\"height:39px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace 43 a\u00f1os, el 6 de diciembre de 1983, Ciudad Ju\u00e1rez se convirti\u00f3, sin saberlo, en escenario de uno de los accidentes radiol\u00f3gicos <strong>m\u00e1s graves en la historia de M\u00e9xico<\/strong>. Una fuente de Cobalto-60 fue extra\u00edda de un hospital privado y vendida como chatarra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que parec\u00eda un simple lote de fierro viejo liber\u00f3 una <strong>cadena de contaminaci\u00f3n <\/strong>que alcanz\u00f3 miles de hogares y hasta cruz\u00f3 la frontera con Estados Unidos, gracias a la negligencia de un m\u00e9dico y el desconocimiento de un t\u00e9cnico, quienes son se\u00f1alados como los responsables de un desastre radioactivo que es conocido como \u2018El Chern\u00f3bil mexicano\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia, reconstruida a partir de expedientes desclasificados y testimonios recogidos por varios medios, narra que una <strong>m\u00e1quina de radioterapia abandonada<\/strong> en un hospital privado termin\u00f3 fundida y convertida en varillas y mobiliario industrial. Estas piezas se distribuyeron en viviendas de inter\u00e9s social y restaurantes, exponiendo a cientos de personas a radiaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La magnitud del problema se conoci\u00f3 por casualidad. En enero de 1984, un cami\u00f3n que transportaba el material contaminado fue detectado por el <strong>Laboratorio Nacional de Los \u00c1lamos<\/strong>, en Estados Unidos (s\u00ed, el mismo sitio donde d\u00e9cadas antes Oppenheimer construy\u00f3 la bomba at\u00f3mica).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n pronto se convirti\u00f3 en un problema internacional, con <strong>autoridades de M\u00e9xico y Estados Unidos<\/strong> intentando contener un desastre invisible que hab\u00eda dejado su huella en el aire, en los metales y en la salud de quienes manipularon el material.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/resizer\/v2\/363TYTGVRRG4FCO67IKVVUKHA4.jpeg?auth=7aa92992b0481dbb2964986b27e7672033e95306834ed1cf341515e5a9de63a1&amp;width=400&amp;height=225&amp;quality=85\" alt=\"alt default\" style=\"width:638px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El &#8216;Chern\u00f3bil a la mexicana&#8217; sali\u00f3 a la luz por casualidad. (Comisi\u00f3n Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias.)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un hospital privado y una m\u00e1quina olvidada: el origen del \u2018Chern\u00f3bil mexicano\u2019<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dentro de una bodega del Centro M\u00e9dico de Especialidades de Ciudad Ju\u00e1rez descansaba una m\u00e1quina de radioterapia, adquirida sin permisos ni protocolos. En el interior del aparato, una fuente de Cobalto-60 segu\u00eda activa. Invisible y peligrosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La m\u00e1quina<strong> Picker C-3000<\/strong>, utilizada para tratar el c\u00e1ncer, fue adquirida en 1977 por el <strong>m\u00e9dico Abelardo Lemus<\/strong> a la compa\u00f1\u00eda X-Ray Equipment Co. sin cumplir con los requisitos de importaci\u00f3n vigentes en ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Instituto Nacional de Energ\u00eda Nuclear (INEN) nunca recibi\u00f3 notificaci\u00f3n de su adquisici\u00f3n ni autoriz\u00f3 su importaci\u00f3n o supervis\u00f3 su uso, seg\u00fan detalla un informe de la Comisi\u00f3n Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La m\u00e1quina cost\u00f3 cinco mil d\u00f3lares y Lemus, para abaratar los costos de su traslado, se salt\u00f3 los permisos de la CNSNS y se la trajo a M\u00e9xico en su auto. Lo curioso es que nunca se utiliz\u00f3 y estuvo seis a\u00f1os olvidada en el almac\u00e9n del hospital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue hasta esa noche de diciembre de 1983 que <strong>Vicente Sotelo<\/strong>, t\u00e9cnico del hospital, sac\u00f3 el equipo con ayuda de un amigo, <strong>Ricardo Hern\u00e1ndez<\/strong>. Seg\u00fan su versi\u00f3n, lo hizo por instrucci\u00f3n del propio Lemus; sin embargo, el m\u00e9dico neg\u00f3 todo y acus\u00f3 a Sotelo de robo, pese a que la m\u00e1quina pesaba alrededor de 100 kilos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambas declaraciones quedaron registradas en la averiguaci\u00f3n previa 79\/85 de la entonces <strong>Procuradur\u00eda General de la Rep\u00fablica (PGR)<\/strong>, de acuerdo con la investigaci\u00f3n de la periodista Laura S\u00e1nchez Ley para <em>Gatopardo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/resizer\/v2\/4X5FVWFS7JE5LNGUNO7SYKZEGI.jpeg?auth=7b2d8a7473865caba67a2cf20c81f2fb624a14833683e0bf5a47b57ac121e68a&amp;width=400&amp;height=225&amp;quality=85\" alt=\"alt default\" style=\"width:642px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La fuente de Cobalto-60 se encontraba dentro de una m\u00e1quina para tratar el c\u00e1ncer. (Comisi\u00f3n Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo la contaminaci\u00f3n \u2018invisible\u2019 de Cobalto-60 invadi\u00f3 la frontera M\u00e9xico-EU?<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel 6 de diciembre de 1983, Vicente Sotelo y Ricardo Hern\u00e1ndez extrajeron la <strong>fuente radiactiva de su blindaje y la perforaron<\/strong>, rompiendo el encapsulamiento que la manten\u00eda aislada. El <strong>Cobalto\u201160 <\/strong>comenz\u00f3 a dispersarse con cada paso que daban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La camioneta pick-up donde Vicente Sotelo transport\u00f3 la fuente qued\u00f3 impregnada con radiaci\u00f3n gracias a la dispersi\u00f3n de los gr\u00e1nulos de Cobalto-60. Poco despu\u00e9s, la camioneta se averi\u00f3 y estuvo estacionada 40 d\u00edas en la <strong>calle Aldama<\/strong>, en la <strong>colonia Bellavista<\/strong>, donde los ni\u00f1os jugaban alrededor sin saber que respiraban veneno invisible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sotelo y Hern\u00e1ndez ten\u00edan la idea de vender la m\u00e1quina como chatarra y para ello lo llevaron al <strong>Yonke F\u00e9nix<\/strong>, uno de los deshuesaderos que por esa \u00e9poca ya eran bastante comunes en la frontera. All\u00ed, los trabajadores del lugar manipularon la fuente sin protecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de esos trabajadores era <strong>Antonio Fabela<\/strong>, un joven de 23 a\u00f1os que muri\u00f3 siete meses despu\u00e9s del incidente, v\u00edctima de la radiaci\u00f3n del Cobalto-60. Su familia relat\u00f3 que primero perdi\u00f3 el cabello y luego present\u00f3 lesiones en la piel. Al final, los m\u00e9dicos le diagnosticaron <strong>c\u00e1ncer<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el drama no qued\u00f3 en el Yonke F\u00e9nix. La chatarra contaminada fue vendida a la empresa de fundici\u00f3n <strong>Aceros de Chihuahua, S.A. (Achisa)<\/strong> y a la maquiladora <strong>Falc\u00f3n de Ju\u00e1rez<\/strong>, donde se mezcl\u00f3 con otros metales y se fundi\u00f3 en varilla y bases met\u00e1licas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el documento de la CNSNS, <strong>la fuente de Cobalto-60 ten\u00eda una actividad inicial<\/strong> de 1003 curies cuando fue adquirida en 1977 y para finales de 1983 a\u00fan conservaba aproximadamente 450 curies, cantidad que todav\u00eda se considera altamente peligrosa.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/resizer\/v2\/Z3FYI4Y3MNDOFLXGMFBBOFM3ZY.jpeg?auth=ca6cf621ddf5d8c5b084b3f1e98488085fff87b054c93aba95d0bb268b8fec8f&amp;width=400&amp;height=225&amp;quality=85\" alt=\"alt default\" style=\"width:684px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La camioneta contaminada con Cobalto-60 estuvo estacionada 40 d\u00edas en la calle, poniendo en riesgo a cientos de personas. (Comisi\u00f3n Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El hallazgo en Nuevo M\u00e9xico que revel\u00f3 el desastre radiol\u00f3gico<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 16 de enero de 1984, el chofer de un cami\u00f3n cargado con varilla contaminada de Acereros de Chihuahua se perdi\u00f3 en la ruta y pas\u00f3 cerca del <strong>Laboratorio de Los \u00c1lamos<\/strong>, en Nuevo M\u00e9xico. Los detectores de radiaci\u00f3n se activaron de inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres d\u00edas despu\u00e9s, el Departamento de Salud de Texas notific\u00f3 a la Comisi\u00f3n Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noticia lleg\u00f3 a la prensa internacional. La revista <em>Proceso<\/em> titul\u00f3 <em>\u201cMil toneladas de varilla radiactiva, perdidas en el pa\u00eds\u201d<\/em>, mientras <em>The New York Times<\/em> advert\u00eda que el accidente en Ju\u00e1rez pod\u00eda convertirse en uno de los peores desastres nucleares en Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <strong>20 de enero de 1984<\/strong>, personal de la CNSNS inici\u00f3 investigaciones en la fundidora <strong>Achisa<\/strong> y en el <strong>Yonke F\u00e9nix<\/strong>, confirmando la contaminaci\u00f3n. Dos d\u00edas despu\u00e9s, se encontraron gr\u00e1nulos de <strong>Cobalto\u201160<\/strong> esparcidos en calles de Ciudad Ju\u00e1rez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para esas fechas, gran parte de esa varilla ya hab\u00eda sido exportada a <strong>Estados Unidos<\/strong>, mientras otra se distribuy\u00f3 en al menos 16 estados de M\u00e9xico, principalmente en Chihuahua, Sonora, Baja California y Sinaloa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La investigaci\u00f3n estim\u00f3 que el <strong>accidente radioactivo<\/strong> produjo alrededor de 6 mil toneladas de varilla contaminada y expuso a unas 4 mil personas a radiaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/resizer\/v2\/3YMZEQWTFFDF7CXQOQKN6CIAC4.jpeg?auth=c9900903b3d6cfc42706f0c9fadf2fe51b5dc5e90abbafb026c909b114214df3&amp;width=400&amp;height=225&amp;quality=85\" alt=\"alt default\" style=\"width:640px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">La empresa Achisa se vio involucrada en el accidente con Cobalto-60. (Comisi\u00f3n Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u2018La Piedrera\u2019, el cementerio radioactivo en Chihuahua<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese mismo mes comenzaron las labores de descontaminaci\u00f3n. El material recolectado fue confinado en enormes<strong> sarc\u00f3fagos de concreto<\/strong> en <strong>La Piedrera<\/strong>, <strong>Chihuahua<\/strong>, un sitio que se convirti\u00f3 en dep\u00f3sito permanente de residuos radiactivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Meses antes, en febrero de 1984, se hab\u00eda elegido un sitio en el <strong>desierto de Samalayuca<\/strong>, Chihuahua, a 500 metros de la estaci\u00f3n Desierto del ferrocarril Chihuahua-Ciudad Ju\u00e1rez y a 12 km al sur de la garita del Km 28, para el almacenamiento definitivo de los desechos radiactivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este sitio, con una capacidad de 12,000 m\u00b3 para 10 mil toneladas de material contaminado (varilla, bases de mesas, chatarra, tierra y la camioneta pick-up), fue considerado id\u00f3neo tras estudios geohidrol\u00f3gicos, meteorol\u00f3gicos y climatol\u00f3gicos realizados en mayo y junio de ese a\u00f1o. Las obras de construcci\u00f3n del <strong>\u201ccementerio nuclear\u201d<\/strong> se iniciaron entre junio y agosto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, a principios de septiembre, la Confederaci\u00f3n Patronal de la Rep\u00fablica Mexicana en Ciudad Ju\u00e1rez manifest\u00f3 una fuerte oposici\u00f3n. Como resultado, el gobernador del estado orden\u00f3 la cancelaci\u00f3n del sitio de Samalayuca, justo cuando se iniciaba el traslado del material.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, a principios de noviembre, se seleccion\u00f3 a \u2018La Piedrera\u2019, a 15 kil\u00f3metros al suroeste de Samalayuca, en el ejido El Vergel, asegurando el consentimiento de los ejidatarios.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/resizer\/v2\/TCX2JUBL4NAJXBG5GXX4JJWZE4.jpeg?auth=2cd034a10a9929585856f07efae746dd6f78b15de7f72f25857b34e323ef68aa&amp;width=400&amp;height=225&amp;quality=85\" alt=\"alt default\" style=\"width:713px;height:auto\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/resizer\/v2\/TTTAHPOBFBEF5AADTA45TZXV4Y.jpeg?auth=808b1012b7eefe29b3302696092bb8236cdb5531d5d3225c35a6e5dcffc4f4ee&amp;width=400&amp;height=225&amp;quality=85\" alt=\"alt default\" style=\"width:663px;height:auto\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/resizer\/v2\/S4LOZIARL5HKXKNAW2YGG57W7Y.jpeg?auth=c5ba260f59fd56289ab1c03a93c8bcdeff7e99783e70a6abe6bb609ca308f5c7&amp;width=400&amp;height=225&amp;quality=85\" alt=\"alt default\" style=\"width:713px;height:auto\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<div style=\"height:45px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El expediente Cobalto-60 y las \u2018cicatrices\u2019 que dej\u00f3 el accidente<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las investigaciones revelaron que unas<strong> 4 mil personas estuvieron expuestas a radiaci\u00f3n<\/strong>, cinco de ellas con dosis extremadamente altas, entre 300 y 700 rems. El informe de la CNSNS reconoci\u00f3 da\u00f1os irreversibles en algunos pacientes y la demolici\u00f3n de cientos de casas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La varilla contaminada se hab\u00eda utilizado en la construcci\u00f3n de viviendas y edificios: 814 fueron demolidos, y se recuperaron m\u00e1s de 2 mil 300 toneladas de varilla antes de que se usara. El material radiactivo fue confinado en sitios de disposici\u00f3n en Chihuahua, Estado de M\u00e9xico y Baja California.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En total, se enterraron alrededor de <strong>36 mil toneladas de residuos contaminados<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los s\u00edntomas entre los trabajadores del yonke y de las fundiciones fueron casi inmediatos: <strong>dolores de cabeza, diarrea, fiebre, ca\u00edda de cabello, manchas en la piel<\/strong>. Algunos recibieron dosis alt\u00edsimas, y otros quedaron con <strong>esterilidad irreversible<\/strong>, como los hermanos Agust\u00edn y Pedro de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El expediente se mantuvo como <strong>secreto de Estado <\/strong>durante d\u00e9cadas. Aunque la CNSNS y el IMSS intentaron dar seguimiento m\u00e9dico, con el tiempo abandonaron la tarea. La poblaci\u00f3n qued\u00f3 sumida en la incertidumbre: durante semanas, los habitantes de Ciudad Ju\u00e1rez no sab\u00edan si sus casas, calles o lugares de trabajo estaban contaminados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque fue bautizado como el \u2018Chern\u00f3bil mexicano\u2019, especialistas aclaran que las dimensiones del accidente de cobalto-60 no fueron comparables con el <strong>desastre sovi\u00e9tico de 1986<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas del evento, el paradero de <strong>Vicente Sotelo Alard\u00edn <\/strong>sigue siendo un misterio. Los registros oficiales lo ubican por \u00faltima vez a mediados de los a\u00f1os ochenta, despu\u00e9s de haber sido se\u00f1alado por robo, aunque nunca se le comprob\u00f3 delito alguno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1984 se le practicaron estudios de sangre que no mostraron da\u00f1os por radiaci\u00f3n, pero poco despu\u00e9s desapareci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1985, las autoridades intentaron localizarlo sin \u00e9xito. Vecinos de la colonia Bellavista recuerdan que se mudaba con frecuencia, hasta que un d\u00eda su rastro simplemente se perdi\u00f3. Para algunos, fue solo un trabajador que sigui\u00f3 \u00f3rdenes sin imaginar las consecuencias; para otros, el responsable directo del desastre.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elfinanciero.com.mx\/resizer\/v2\/SLNE2FJGUJAZZK4OBWRE4EKI5U.jpeg?auth=9fe7cc7268a5d7b98d0624617f21f15c13cbc0554a3a8cd2626092a876ab4f8f&amp;width=400&amp;height=225&amp;quality=85\" alt=\"alt default\" style=\"width:610px;height:auto\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Financiero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Brenda Nairobi Aguilar. 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