ROCHA SE REPLIEGA: TRAS EL RECHAZO NACIONAL, SOLICITA LICENCIA AL CONGRESO DE SINALOA

*​Regresó al cargo y enfrentó en cuestión de horas el deslinde de Morena, la postura de la Segob, el pronunciamiento de los gobernadores de la 4T, el distanciamiento del PVEM y el mensaje de Claudia Sheinbaum; ahora pide separarse nuevamente de la gubernatura por tiempo indefinido*

​Álvaro Aragón Ayala.

​El episodio político más vertiginoso de la administración de Rubén Rocha Moya dio un giro inesperado. Apenas un día después de anunciar su regreso a la gubernatura de Sinaloa, el mandatario presentó ante el Congreso del Estado una nueva solicitud de licencia temporal, con carácter indefinido, por más de 30 días. El documento fue recibido por la Mesa Directiva este sábado 22 de agosto.

​La decisión ocurre después de que el regreso del gobernador provocara una reacción política nacional prácticamente unánime dentro de los principales espacios de la Cuarta Transformación: Morena se deslindó de la decisión; la Secretaría de Gobernación (Segob) precisó que se trató de una determinación personal y recordó que las investigaciones continúan; gobernadores de la 4T cerraron filas contra Rocha y a favor de Claudia Sheinbaum; el PVEM tomó distancia y Ricardo Monreal le pidió reconsiderar y solicitar licencia de nuevo.

​En ese contexto llegó la pieza que modificó por completo el escenario: la propia presidenta Claudia Sheinbaum publicó un mensaje en el que, sin mencionar a Rocha por su nombre, advirtió que ningún interés personal puede estar por encima del pueblo y la Nación, además de cuestionar la ambición del poder por el poder. La publicación apareció un día después de que Rocha anunciara su reincorporación.

​EL MENSAJE DE SHEINBAUM

​La Presidenta escribió que ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Agregó que el problema aparece cuando lo que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la “ambición desnuda del poder por el poder”.

​El mensaje fue aún más contundente al señalar que “el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia”. También sostuvo que los cargos públicos son pasajeros, mientras que la responsabilidad ante la Nación es permanente.

​Aunque Sheinbaum no mencionó directamente a Rubén Rocha, el contexto hizo inevitable que el mensaje fuera leído como una respuesta política a su retorno. La prensa nacional registró esa conexión y señaló que la mandataria afirmó haberse enterado de la reincorporación del gobernador por su publicación en X. Ese fue el punto de quiebre.

​ROCHA HABÍA REGRESADO CON OTRA NARRATIVA

​El viernes 21 de agosto, Rocha había anunciado que retomaba el ejercicio de su cargo tras 112 días de licencia. En su mensaje sostuvo que durante ese periodo se había puesto a disposición de las instituciones mexicanas, comparecido personalmente ante la Fiscalía General de la República (FGR) y respondido a las preguntas y solicitudes de los agentes del Ministerio Público.

​Su argumento central fue que, tras 112 días de investigación, la propia FGR había informado que no existían elementos mínimos de prueba para sustentar su participación en una conducta penal.

​Rocha presentó su regreso como una reivindicación personal, jurídica e institucional: había dejado temporalmente el cargo para no interferir en las investigaciones y volvía tras haber enfrentado el proceso ante las autoridades mexicanas. El problema apareció de inmediato: nadie recibió su retorno como una victoria política.

​MORENA: “NO FUE NUESTRA DECISIÓN”

​La dirigencia nacional de Morena marcó distancia casi de inmediato. El partido estableció que no tuvo conocimiento previo de la decisión y que, por tratarse de una determinación personal, se deslindaba de ella. Al mismo tiempo, reivindicó el respeto al Estado de derecho, al debido proceso y a las investigaciones de la FGR.

​La frase fue políticamente demoledora por su sencillez: Rocha decidió regresar; Morena no decidió con él. No se trató de una condena penal ni de una declaración de culpabilidad, sino de un deslinde político.

​SEGOB: LAS INVESTIGACIONES SIGUEN

​La Secretaría de Gobernación hizo lo propio desde el ámbito institucional. En su comunicado del 21 de agosto señaló que la reincorporación de Rocha respondía exclusivamente a una determinación personal. Recordó que la FGR mantiene abiertas carpetas de investigación relacionadas con las diez personas señaladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, entre ellas el gobernador de Sinaloa.

​Además, indicó que la Secretaría de Relaciones Exteriores ha solicitado reiteradamente a Estados Unidos las pruebas correspondientes que sustenten los señalamientos. La fórmula fue quirúrgica: México no está declarando culpable a Rocha, pero tampoco está declarando cerrado el caso.

​LOS GOBERNADORES DE LA 4T

​Después llegó el pronunciamiento de los gobernadores y gobernadoras de la Cuarta Transformación. El documento reivindicó la institucionalidad, la unidad y el proyecto colectivo, sosteniendo que las decisiones individuales no pueden estar por encima del movimiento. ​El llamado a Rocha fue expreso: conducirse con madurez y responsabilidad.

​También hubo una defensa explícita de Claudia Sheinbaum como dirigente nacional del proyecto y una reivindicación de la unidad y la disciplina. Para efectos políticos, el mensaje fue inequívoco: el centro de gravedad del movimiento está en la Presidencia, no en un gobierno estatal.

​EL PVEM TAMBIÉN MARCÓ DISTANCIA

​El Partido Verde, aliado de Morena, tampoco acompañó la decisión. Su coordinador en el Senado, Manuel Velasco, señaló que su bancada no respaldaba ni compartía el regreso y lo calificó de “imprudente” mientras permanecieran abiertas las investigaciones comunicadas por la Secretaría de Gobernación.

​Posteriormente, Karen Castrejón, dirigente nacional del PVEM, también sostuvo que el partido no compartía la decisión. El dato importa porque la sucesión de 2027 no se disputará únicamente dentro de Morena: la coalición será un componente decisivo del tablero electoral sinaloense.

​MONREAL: RECONSIDERE

​Ricardo Monreal terminó de cerrar el círculo. El coordinador de los diputados federales de Morena pidió públicamente a Rocha reconsiderar su decisión y solicitar nuevamente licencia para permitir que la FGR concluya las investigaciones. También advirtió sobre el daño que los movimientos individuales podían generar a la imagen de la Presidenta.

​Rubén Rocha había intentado regresar para recuperar plenamente el ejercicio del poder estatal, pero en menos de 24 horas, el debate nacional terminó concentrándose en si debía volver a separarse del cargo.

​Y ROCHA VOLVIÓ A PEDIR LICENCIA

​La respuesta llegó este sábado. En el documento dirigido al presidente de la Diputación Permanente del Congreso de Sinaloa, Manuel de Jesús Guerrero Verdugo, Rocha solicitó licencia temporal con carácter indefinido, por más de treinta días, al cargo de gobernador constitucional.

​El escrito invoca el artículo 50, fracción VIII, de la Constitución Política del Estado de Sinaloa y solicita que se proceda conforme al artículo 58 de la misma Carta Magna local. La Mesa Directiva recibió formalmente la petición. ​Es decir: Rocha regresó el viernes, el sistema político reaccionó y el sábado Rocha pidió volver a separarse. Ese es el hecho político.

​EL GIRO ESPECTACULAR

​Lo ocurrido en apenas unas horas modifica radicalmente la lectura del episodio. El viernes podía interpretarse el regreso como una demostración de fuerza.

​El sábado, la solicitud de licencia introduce otra lectura: el gobernador decidió retroceder frente al costo político que produjo su reincorporación.

​Esto no significa que las acusaciones estadounidenses en su contra hayan sido probadas ni que Rocha haya admitido responsabilidad alguna, sino que su regreso produjo una crisis política que tuvo que contener mediante una nueva separación del cargo.

​EL MENSAJE QUE QUEDA

​La secuencia completa es mucho más reveladora que cualquiera de los comunicados por separado. Primero, Rocha anuncia: “Regreso”. Después, Morena responde: “Es una decisión personal”.

​Segob responde: “Las investigaciones siguen abiertas”. Los gobernadores de la 4T responden: “El proyecto colectivo está por encima de las decisiones individuales”. ​El PVEM responde: “No compartimos la decisión”. Monreal responde: “Reconsidere y vuelva a pedir licencia”.

​Y finalmente, Claudia Sheinbaum coloca sobre la mesa una frase que, aunque no menciona al gobernador, políticamente cayó como un mazazo: “Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación”.

​Horas después, Rocha vuelve a solicitar licencia.

​EL DATO QUE NO PUEDE IGNORARSE

​El episodio deja una enseñanza política fundamental: el poder constitucional y el poder político no son exactamente la misma cosa.

​Rocha tenía -y tiene- una posición constitucional como gobernador, pero la reacción de las estructuras nacionales de Morena mostró que la conducción política de la Cuarta Transformación tiene otro centro de decisión.

​Y ese centro está en Palacio Nacional. La sucesión de Sinaloa para 2027 queda, por tanto, profundamente alterada. Ya no bastará con preguntar quién tiene la simpatía del gobernador.

​El reto ahora es saber quién puede construir una candidatura competitiva sin entrar en conflicto con la conducción nacional de Morena y con la estrategia política de Claudia Sheinbaum. Aquí comienza una nueva etapa.

​LOS LÍMITES DEL PODER

​Rubén Rocha recuperó la gubernatura durante unas horas, pero esas mismas horas terminaron revelando los límites políticos de su poder.

​No fue Estados Unidos quien le pidió directamente la nueva licencia, no fue una sentencia estadounidense ni fue una condena mexicana: fue la política de alto calibre la que produjo el nuevo escenario. Esa es la parte que no debe perderse de vista.

​El gobernador regresó y descubrió que el problema ya no era solamente cómo defenderse de las acusaciones provenientes de Estados Unidos, sino cómo mantener su posición dentro de un movimiento político que, en cuestión de horas, dejó claro que ninguna figura individual está por encima de la conducción nacional, de las instituciones ni -según la propia Presidenta- de los intereses del pueblo y de la Nación.

​Ahora el Congreso de Sinaloa deberá procesar la nueva solicitud. Y el tablero queda abierto.

​Sin embargo, algo ya cambió: el “caso Rocha” dejó de ser únicamente un expediente judicial para convertirse en un problema de gobernabilidad, disciplina partidista y sucesión política.